A lo largo de mi vida debo haber dedicado más de mil horas a los espectaculares Civilization. Los muchachos de Sid son acreedores de gran parte de mi juventud. Sin embargo, una nota publicada en EMT me removió una sensación que tuve a lo largo de los años y cuya explicación creía que simplemente se resumía en el concepto de que yo era malo aplicando políticas de izquierda.

El simulador que obliga a estrategias dominantes

El título de la nota afirma “Un joven de izquierdas no puede evitar sentirse un tramposo cuando aplica medidas liberales al jugar al Civilization V” y explica que el pobre jugador, tras fundar 23 civilizaciones en las que ha aplicado políticas basadas en el libre mercado en detrimento de la igualdad, reconoce sentirse como un tramposo al jugar al Civilization V porque se define como “comunista en la vida real”.

Realmente es muy frustrante para el usuario encontrarse con la triste realidad que para ganar en un “simulador” solo pueden adoptarse determinadas decisiones de entre el amplio abanico de opciones que el juego ofrece. Es decir, no importa cuáles son las opciones, si uno quiere ganar siempre debe elegir el mismo camino ya que por los otros no se puede llegar a ganar. Y esto es lo que sucede en el Civilization, donde solo se puede alcanzar la victoria optando por el camino del capitalismo.

Acá la nota complea:

Tras fundar 23 civilizaciones en las que ha aplicado políticas basadas en el libre mercado en detrimento de la igualdad, Roger Cartujo, de 28 años, reconoce sentirse como un tramposo al jugar al Civilization V porque se define como “comunista en la vida real”.

“He ganado 23 veces aplicando políticas de capitalismo salvaje pero no he conseguido ganar nunca siendo comunista”, explica el joven aficionado a los videojuegos de estrategia y votante de Izquierda Unida.

“Cuando uso el truco del capitalismo gano seguro; la igualdad y el mecenazgo suponen un dispendio innecesario de recursos y dinero”, reconoce Cartujo, que no puede evitar referirse al desarrollo de la habilidad comercial como “truco” o “cheat” pese a que está contemplada en el juego como una opción legal.

“Si tengo que aplicar recortes sociales para ganar la partida, lo haré. A veces un líder tiene que hacer lo que está obligado a hacer, no lo que le gustaría”, explica el jugador. Cartujo, que dice simpatizar con los movimientos antiglobalización, ya ha obtenido 17 victorias de “dominación total”, según sus estadísticas.

“Hay que construir estados fuertes que te permitan asfixiar económicamente los imperios más pequeños para que luego, una vez debilitados, sean fáciles de conquistar”, explica el joven comunista. Según fuentes cercanas a su imperio virtual, tampoco ha permitido nunca la libertad de culto.

“Pero soy de izquierdas y votaré a Podemos”, añade el tirano tras ordenar construir su quinta bomba atómica.

Al cierre de la edición, el joven anticapitalista ha replicado en Minecraft un edificio de El Corte Inglés.

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